"Y lo más doloroso llega cuando no sabes cómo empezar a desahogarte, por no saber exactamente dónde duele. Ni hace cuánto que ha llegado. Sólo sabes que necesitas un refugio que no tienes."
Achacamos las faltas al amor. Pero no al propio, sino al ajeno. Aquel amor que nos dan.Quizá no terminamos de entenderlo. Entender que quizá en este momento, el camino no trate de amor. Quizá sólo trate de uno mismo, de ser tu lugar seguro, de retarte a ser tu salvavidas.Porque aunque quieras quedarte en ciertos sitios donde has sido feliz, la vida continúa. Y más vale crear ese propio hogar en ti. Más vale aceptar que, todo lo que empieza termina. Y al final, absolutamente todo, va a acabar en ti.Si no piénsalo, cierras una etapa y te buscas. Finalizas un trabajo y te dedicas tiempo. Acabas los estudios y te autoanalizas. Siempre todo concluye en ti.Así que sí, quiere. Hazlo con todas tus fuerzas, pero no te olvides de ti. Porque la falta más grande de amor que tendrás será la de amor propio. No hay nada que destroce más.
A veces las personas piden a gritos ayuda, pero vivimos en un entorno insonorizado.La comunicación no es igual de fácil para todos, pero sí igual de necesaria.Tenemos el poder de salvar vidas, de amenizar duelos. Está en nuestras manos, y es que a veces, todo empieza con un "estoy aquí". A veces, una sonrisa y tu mera presencia significan un mundo para otra persona. Muchas veces pasamos por alto los pequeños detalles, pero siempre, siempre, esos detalles son los que marcan la diferencia.Escuchar siempre será un salvavidas.