top of page
Buscar
  • Foto del escritor: Laura Pérez
    Laura Pérez
  • 25 ago 2021
  • 1 Min. de lectura

Ahora que te ven pasar día tras día contigo mismo no hacen más que preguntar por qué tanta soledad. La razón es simple, cuando has sentido estar lleno hasta desbordar, y de un día para otro estás vacío, te das cuenta de que no cualquier compañía puede curarte de ese sentimiento. Esa sensación de falta.


Y asusta, porque de repente no te convence lo que antes sí. Asusta verse incompleto y no cederse una tregua ante la barrera tan selectiva que has creado.

Asusta descubrirse a uno mismo esquivando situaciones, personas y momentos.

Asusta lo ruidoso que puede llegar a ser el silencio en tu interior.


Pero lo que más asusta es no saber cómo ni cuándo salir de ese círculo vicioso y complejo que es la soledad.

 
 
 
  • Foto del escritor: Laura Pérez
    Laura Pérez
  • 8 jul 2021
  • 1 Min. de lectura

Conocí, pongamos pues, una oruga una vez. Se veía bien feliz. Completa.


Un día, como le puede ocurrir a cualquiera, algo se desestructuró en su vida. Ya no había el brillo del amor en sus ojos, pero hay más. La oruga comenzó a arrastrar inseguridades. Y es que cuando un ciclo se cierra, si se hace mal, las dudas empiezan a opacar el lugar del amor propio.


Siempre habrá quien eche la culpa a las personas que dicen adiós, yo prefiero atribuir toda responsabilidad a nuestra oruga, en este caso.


Un día dije a mi amiga, "querida, en la vida te cruzarás con mil orugas más, está en ti permitir que las expectativas que les pones te vayan a causar dolor o generen aprendizaje."

Os diré más, quizá el problema esté en que ponemos expectativas, en lugar de fluir.


Con el tiempo fueron llegando los cambios, y entonces la oruga pasó de arrastrarse a volar, ya convertida en mariposa. Y fue entonces cuando descubrió que unos días el vuelo sería alto, mientras que otros no. Pero así iba a ser siempre.

Es en ese punto cuando, siendo consciente de las olas de la vida, aprendes a vivir.


Yo soy esa oruga, y tú también. Date oportunidades para fallar, aprender, crecer y vivir.

 
 
 
  • Foto del escritor: Laura Pérez
    Laura Pérez
  • 7 jun 2021
  • 1 Min. de lectura

Las decisiones de los demás sólo crean en nosotros el compromiso y la responsabilidad de una reacción. Ya sea de defensa, indiferencia, aceptación, confrontación...

Sus decisiones nunca generarán culpa, en ninguno de ambos sentidos. Incluso la cuestión de "qué es lo que se debe o no hacer, qué es lo correcto" es errónea.

Lo único que se establece frente a cualquier decisión es responsabilidad. Responsabilidad bidireccional.

 
 
 
bottom of page